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ETIOPIA - SIDAMA AYLA
ETIOPIA - SIDAMA AYLA
Precio habitual
€17,00
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Precio de oferta
€17,00
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Cantidad
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Origen: Etiopía
Región: Sidama
Ubicación: Bensa
Estación de lavado/secado: Ayla Bombe
Caficultores: 725 miembros activos (290 mujeres, 435 hombres)
Variedades: 74112, 74110, Mikicho y Setami
Altitud: De 1,950 a 2,150 metros sobre el nivel del mar
Proceso: Natural (recepción de cereza → selección → secado al sol en camas elevadas)
Duración del secado: 15–18 días, con volteo y cobertura regulares
Puntaje: 86.9
Notas de Cata: Ciruela, frambuesa, caramelo, naranja
TRAZABILIDAD
Este lote fue producido por familias de pequeños caficultores de la comunidad de Bombe, ubicada en el Woreda de Bensa, dentro de la región de Sidama, Etiopía. Esta zona se caracteriza por su altitud elevada, suelos fértiles de textura franco-arcillosa y un microclima templado que permite una maduración lenta y uniforme de las cerezas, generando cafés con perfiles frutales, dulces y de alta complejidad aromática.
Las cerezas maduras se recolectan manualmente y se entregan diariamente en la Estación de Procesamiento Ayla, gestionada por Testi Coffee Exporter. En la estación, cada lote de cerezas se somete a un proceso de clasificación por flotación y selección visual para eliminar cerezas inmaduras o defectuosas. Las cerezas aceptadas se registran con un código de lote, que identifica al grupo de caficultores, la fecha de recepción y el peso del lote, asegurando trazabilidad desde la recolección hasta la exportación.
El secado se realiza en camas africanas elevadas, construidas con malla de bambú para favorecer la ventilación. Las cerezas se extienden en capas delgadas y se voltean regularmente para garantizar un secado uniforme. Durante las horas de mayor radiación solar o en días lluviosos, se utilizan cubiertas protectoras para mantener la estabilidad de la humedad y prevenir la fermentación indeseada. Cada cama está etiquetada con el código de lote correspondiente, y el personal técnico mantiene registros diarios de temperatura, humedad y tiempo de exposición.
Cuando las cerezas alcanzan un nivel óptimo de humedad entre 10 y 11 %, se trasladan al beneficio seco central de Testi Coffee en Adís Abeba, donde el café se descascarilla, limpia y clasifica por densidad y tamaño de malla. Durante todo este proceso se conserva la identidad individual de cada lote mediante un sistema de etiquetado y trazabilidad digital. Finalmente, el café es catado y aprobado por el equipo de control de calidad de Testi Coffee antes de su exportación, garantizando la consistencia sensorial y la transparencia en el origen.
Las cerezas maduras se recolectan manualmente y se entregan diariamente en la Estación de Procesamiento Ayla, gestionada por Testi Coffee Exporter. En la estación, cada lote de cerezas se somete a un proceso de clasificación por flotación y selección visual para eliminar cerezas inmaduras o defectuosas. Las cerezas aceptadas se registran con un código de lote, que identifica al grupo de caficultores, la fecha de recepción y el peso del lote, asegurando trazabilidad desde la recolección hasta la exportación.
El secado se realiza en camas africanas elevadas, construidas con malla de bambú para favorecer la ventilación. Las cerezas se extienden en capas delgadas y se voltean regularmente para garantizar un secado uniforme. Durante las horas de mayor radiación solar o en días lluviosos, se utilizan cubiertas protectoras para mantener la estabilidad de la humedad y prevenir la fermentación indeseada. Cada cama está etiquetada con el código de lote correspondiente, y el personal técnico mantiene registros diarios de temperatura, humedad y tiempo de exposición.
Cuando las cerezas alcanzan un nivel óptimo de humedad entre 10 y 11 %, se trasladan al beneficio seco central de Testi Coffee en Adís Abeba, donde el café se descascarilla, limpia y clasifica por densidad y tamaño de malla. Durante todo este proceso se conserva la identidad individual de cada lote mediante un sistema de etiquetado y trazabilidad digital. Finalmente, el café es catado y aprobado por el equipo de control de calidad de Testi Coffee antes de su exportación, garantizando la consistencia sensorial y la transparencia en el origen.
EL ORIGEN MÁS COMPLEJO
Etiopía es un origen extraordinario y probablemente el más complejo del mundo del café. Su geografía diversa, su enorme riqueza cultural y la gran cantidad de variedades nativas hacen de este país un territorio único. Comprender su industria cafetera requiere tiempo, viajes, catas e investigación, ya que su sistema productivo y comercial está profundamente entrelazado con la historia, la economía y la política del país.
El café es esencial para la economía etíope, representando entre el 30 y el 35 por ciento de los ingresos por exportaciones nacionales. En los primeros diez meses fiscales de 2024/2025, las exportaciones alcanzaron ingresos récord de 1,868 millones de dólares, con un volumen de 354,302 toneladas, un aumento de alrededor del 70 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior. Se espera que, al cierre del año fiscal, las ventas totales superen los dos mil millones de dólares. Además, se proyecta que la producción para el año comercial 2025/2026 llegue a 11.6 millones de sacos de 60 kilogramos.
La economía etíope depende en gran medida de las importaciones, lo que mantiene una balanza comercial negativa y una presión constante sobre las reservas de divisas. Esta situación ha favorecido la participación de actores externos a la industria cafetera, y se estima que hasta un 40 por ciento del precio de exportación se pierde en intermediarios durante el proceso productivo y logístico. Sin embargo, desde 2017 las estaciones de lavado han podido vender directamente a importadores, sin depender del Commodity Exchange de Etiopía (ECX), lo que ha mejorado la trazabilidad y la calidad de los cafés.
Más del 90 por ciento del café etíope es producido por pequeños caficultores que entregan sus cerezas a la estación de lavado más cercana, ya sea privada o cooperativa. Estas cooperativas se agrupan en Uniones, que funcionan como organizaciones paraguas, brindando apoyo en comercialización, financiamiento, logística y producción. Este modelo cooperativo ha permitido una mayor transparencia, una conexión más directa entre productor y comprador, y un impacto más positivo en las comunidades rurales que dependen del café para su sustento.
El café es esencial para la economía etíope, representando entre el 30 y el 35 por ciento de los ingresos por exportaciones nacionales. En los primeros diez meses fiscales de 2024/2025, las exportaciones alcanzaron ingresos récord de 1,868 millones de dólares, con un volumen de 354,302 toneladas, un aumento de alrededor del 70 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior. Se espera que, al cierre del año fiscal, las ventas totales superen los dos mil millones de dólares. Además, se proyecta que la producción para el año comercial 2025/2026 llegue a 11.6 millones de sacos de 60 kilogramos.
La economía etíope depende en gran medida de las importaciones, lo que mantiene una balanza comercial negativa y una presión constante sobre las reservas de divisas. Esta situación ha favorecido la participación de actores externos a la industria cafetera, y se estima que hasta un 40 por ciento del precio de exportación se pierde en intermediarios durante el proceso productivo y logístico. Sin embargo, desde 2017 las estaciones de lavado han podido vender directamente a importadores, sin depender del Commodity Exchange de Etiopía (ECX), lo que ha mejorado la trazabilidad y la calidad de los cafés.
Más del 90 por ciento del café etíope es producido por pequeños caficultores que entregan sus cerezas a la estación de lavado más cercana, ya sea privada o cooperativa. Estas cooperativas se agrupan en Uniones, que funcionan como organizaciones paraguas, brindando apoyo en comercialización, financiamiento, logística y producción. Este modelo cooperativo ha permitido una mayor transparencia, una conexión más directa entre productor y comprador, y un impacto más positivo en las comunidades rurales que dependen del café para su sustento.
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